Alimentación de las Ballenas

Alimentación de las Ballenas

Existen animales que comen mucho, y luego están las ballenas. Estos cetáceos presumen de tener un cuerpo grande y robusto, y para mantener su volumen, necesitan consumir una gran cantidad de comida. Tal vez te imagines que vagan siempre por los océanos en busca de alimento, pero lo cierto es que muchas ballenas no requieren una alimentación frecuente. Abundante sí, pero no diaria. Pero esto puede resultar un poco impreciso, es mejor ahondar más en los hábitos alimenticios de las ballenas.

El quehacer alimenticio

Los cetáceos con barbas y los cetáceos dentados no se alimentan de la misma forma. Los hábitos de alimentación difieren en cuestión de presas, frecuencia y forma de obtención.

Son quizá las ballenas barbadas los cetáceos que más llaman la atención en este caso. Como su boca carece de dientes, no tienen la facultad de ir por ahí aterrorizando peces y calamares para comérselos, sino que su método es un poco más “pacífico”, claro, no para su singular comida.

Estos misticetos están provistos con unas largas estructuras llamadas barbas, que son su principal herramienta al momento de comer. Lo que hacen es abrir la boca y el alimento que entra pasa por las barbas, que filtran la comida y la separan del agua, un hecho similar al que sucede cuando usas un colador en la cocina.

Cada ballena tiene un método de filtración característico. Las ballenas francas, del género Eubalaena, nadan a lo largo de la superficie del agua manteniendo la boca abierta y en este proceso es cuando se introduce una gran cantidad de alimento. Por su parte, los rorcuales o ballenas del género Balaenoptera nadan rápidamente hacia abajo o en la superficie con la boca abierta y tragan un enorme sorbo de agua que contiene alimento, esto produce que su boca se llene completamente y que en consecuencia, las estrías o ranuras de la garganta se expandan. Para evitar la ingesta de agua de mar, los rorcuales contraen sus ranuras y entonces toda el agua sale de su boca a través de las barbas, quedando la comida dentro. En cada bocanada, pueden ingresar más de 68,000 litros de agua.

Las ballenas grises no se quedan atrás. Estos cetáceos nadan sobre sus costados (en ocasiones el derecho y a veces sobre el izquierdo) en el fondo del agua mientras chupan el lodo y la arena, que arrastran diversos crustáceos y otros alimentos. Pero durante las migraciones, suelen alimentarse también en la columna de agua.

Las barbas no son la única ayuda que tienen para comer. Poseen largas lenguas que empujan los alimentos que quedan atrapados entre las barbas y que les ayudan a tragar.

Las ballenas dentadas tienen métodos completamente diferentes, dada la presencia de los dientes en las mandíbulas. El cachalote, pese a tener gran semejanza con las ballenas barbadas, también cuenta con piezas cónicas que le sirven al momento de comer, aunque curiosamente se han encontrado individuos sin dientes bien alimentados. Los calderones, llamados también ballenas piloto, el narval y la beluga capturan presas y las sujetan con los dientes para después tragarlas sin masticar.

Delicias marinas

El menú de las ballenas barbadas está constituido fundamentalmente por plancton y krill, que es fácilmente filtrado. No obstante, pueden introducirse especies más grandes como los calamares y algunos peces. Ya se mencionó que puede parecer que estos gigantes comen con bastante regularidad, pero es sorprendente saber que prefieren alimentarse durante los meses de verano ya que tienden a usar los meses de invierno para migrar y dar a luz a sus crías. Mientras tanto, las ballenas sobreviven gracias a sus reservas de grasa corporal. Una ballena grande es capaz de consumir hasta el 4 por ciento de su peso corporal al día, pero en invierno, esto se reduce al 1 por ciento.

Cada especie tiene favoritos. El rorcual común (Balaenoptera physalus) consume unos 9 kilogramos de krill, copépodos, calamares y peces pequeños en cada bocado y la ballena azul necesita 1,000 kilos de krill para saciarse. La ballena gris (Eschrichtius robustus) acepta crustáceos y hasta gusanos marinos, ya que son comunes en la arena y los sedimentos.