Calderón Común

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Globicephala melas

El calderón común ha sido conocido principalmente con el nombre de “ballena piloto” al igual que el calderón tropical. Por esta razón puede ser confundido con un cetáceo del suborden Mysticeti, pero en realidad está más emparentado con los delfines ya que pertenece a la misma familia de éstos. También se le suele llamar ballena piloto de aleta larga, para diferenciarlo del calderón tropical o ballena piloto de aleta corta.

Suborden: Odontoceti

Familia: Delphinidae

Género: Globicephala

Descripción física

Morfología. A pesar del mote de “ballena” que se le ha adjudicado, el calderón tropical posee la frente abultada y el único espiráculo que caracterizan a los miembros de la familia Delphinidae. Su hocico es muy corto y la línea de la boca se extiende hasta un poco más debajo de los ojos. La aleta dorsal está posicionada en la mitad de la zona superior del cuerpo, caracterizándose por su curvatura. Sobresalen unas largas aletas pectorales, que pueden constituir hasta la quinta parte de la longitud total del cuerpo.

Peso y tamaño. En la adultez, el macho obtiene mayores dimensiones que la hembra con sus 7.6 metros de longitud. Por su parte, la hembra alcanza unos 5.8 metros. Los ejemplares adultos suelen pesar entre 1.3 y 2.3 toneladas.

Coloración. El calderón común suele ser negro o gris oscuro y en el pecho muestra un parche claro con forma de ancla. Detrás de la aleta dorsal presenta franjas luminosas y una mancha similar a una silla de montar.

Distribución y hábitat

El calderón común se encuentra en aguas templadas y subpolares de los hemisferios norte y sur con excepción del Pacífico norte. En el Atlántico norte prospera en el mar Mediterráneo, en el mar de Barents y en el Mar del Norte hasta el noreste de Estados Unidos. En el sur, se localiza principalmente en torno a Australia y Nueva Zelanda y hasta el sur de la Convergencia Antártica a unos 68° sur.

Es una especie que se adapta a la vida costera como a la vida en alta mar y cuyos dominios pueden tener entre 30 y 1,800 metros de profundidad y de 0 a 25° centígrados. Sus hábitats se caracterizan por los relieves altos y por encontrarse sobre la plataforma continental.

Alimentación

Este cetáceo tiene buen apetito. En un día es capaz de comer hasta 34 kilogramos de carne de animales marinos, principalmente moluscos y peces óseos.

En Australia, el calderón común se alimenta de calamares y algunas especies de peces y en aguas de Tasmania se encontró que los moluscos de las especies Australis sepioteuthis, Nototodarus gouldi, Apama Sepia y Enoploteuthis galaxias son comunes en la dieta. Los calderones de Nueva Zelanda consume mayormente las especies Nototodarus spp. y Pinnoctopus cordiformis. En el Atlántico norte occidental, prefiere los calamares Loligo pealei e Illex Illex y en el Atlántico norte oriental prefiere Todarodes sagittatus y especies del género Gonatus.

Algunos peces que complementan su dieta son la caballa, el bacalao, el rodaballo, el cazón, la merluza, y el arenque, en ocasiones llega a alimentarse de camarones.

El calderón común se alimenta mediante succión, pues no usa sus dientes más que para sujetar a sus presas. Puede sumergirse hasta 600 metros de profundidad y permanecer así durante unos 10-16 minutos para localizar a sus presas, lo que realiza mediante su sentido de la ecolocalización. Esto ocurre generalmente por las noches. Cuando encuentra una presa, el calderón dilata y retrae su lengua para succionar la comida, ingiriéndola completamente.

Comportamiento

Como muchos delfínidos, Globicephala melas es un animal muy sociable que vive en grupos llamados manadas y que están compuestos por al menos 10 individuos con un máximo de unos 50. Los grupos más grandes contienen desde cientos y hasta 1,000 miembros. Lo usual es que una manada contenga más hembras que machos puesto que éstos abandonan su grupo natal cuando alcanzan la madurez sexual.

Es una especie que establece vínculos sociales muy fuertes y ésta es la probable razón de los varamientos masivos. Si un individuo de la manada queda varado, los demás lo siguen. De manera inusual, un calderón común puede permanecer en su manada natal durante toda su vida pues la especie mantiene una estructura social estable no tan abierta como en el caso de los delfines pequeños, que pueden salir y entrar en las manadas de acuerdo con sus necesidades.

Produce vocalizaciones de baja frecuencia: silbidos, sonidos pulsantes y clics. Su comportamiento en la superficie del agua es juguetón, tal como parecen indicar sus saltos fuera del agua, sus golpes con las aletas y sus cercanías con las embarcaciones.

datos sobre el Globicephala melas
Calderón común – Globicephala melas / Autor de la imagen: Barney Moss.

Reproducción

Se han encontrado machos en los grupos familiares de las hembras con sus crías, pero no son los padres de esta descendencia. Esto sugiere que el calderón común es una especie polígama y que un macho puede entrar en una manada durante un corto período de tiempo y aparearse con varias hembras.

El macho llega a la madurez sexual alrededor de los 12 años pero la hembra lo hace en algún punto entre los 6 y los 7 años de edad. Se aparean en febrero o marzo y después de un período de gestación de 15-16 meses, la hembra da a luz (generalmente en verano) 1 cría de aproximadamente 1.9 metros de longitud. La madre provee cuidados durante un tiempo que puede prolongarse hasta los 22 meses de la cría, la cual probablemente permanece junto a su madre unos 2 años.

La hembra experimenta partos cada 3-5 años.

Amenazas y conservación

Durante los siglos XX y XIX, la especie fue intensamente cazada en el Atlántico norte, lo que afectó a las poblaciones de dicha región. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza no tiene datos suficientes para determinar el estado de conservación del calderón común. Sin embargo, en la actualidad es una especie amenazada por la pesca en las Islas Feroes y Groenlandia y por la captura incidental en palangres, redes de enmalle y redes de arrastre.

Su vulnerabilidad aumenta al contaminarse con pesticidas y metales pesados las aguas de su hábitat y al estar expuesto al ruido causado por los seres humanos, ya que es un animal muy sensible a los sonidos.

Esta especie figura en el Apéndice II  de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) junto con otras especies que peligran si su comercio no es regulado.

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